CURSO DE AROMATERAPIA

Duración: 5 meses

"Conozca y emplee la herbolaria para mejorar la salud física, mental y emocional"

Este curso le brindará las herramientas para aprender y aplicar la terapia de aceites vegetales concentrados para mejorar su calidad de vida. Diagnóstico, aplicación sobre los chakras, masajes terapéuticos, la ayurveda y psico-aromaterapia.

Durante mucho tiempo hemos presenciado cómo nuestras madres, tías y abuelas utilizaban los que ellas llamaban remedios caseros, para aliviar las dolencias o calmar las irritaciones. Cuántos de nosotros hemos tenido que aspirar el vapor de coquitos de eucalipto cuando estábamos atacados de tos, sentir los famosos ungüentos sobre el pecho acompañado de paños calientes que tan bien no hacían pasar una noche en paz. Quién puede decir que no haya experimentado este tipo de curaciones hogareñas , que hoy día con el avance de la ciencia están vistas como curanderismo, no aconsejada por los profesionales que seguramente saben mucho y bien sobre la química y la bioquímica y citan logros y afirman ser el único camino para el encuentro con la salud. Pero, me pregunto, ¿la penicilina (proveniente de los cultivos de especies del hongo Penicillium, la rauwolfia (raíces secas de Rauwolfia Serpentina), las vitaminas y los minerales (sustancias provenientes de plantas), no son, acaso, los principales pilares de la medicina del siglo XXI?

Todos los medicamentos se preparan a base de productos de la naturaleza por lo que todos ellos, al fin y al cabo, parten del mismo punto. Por tal motivo cuanto mas natural sea el proceso de preparación y menor la técnica utilizada para este proceso, menos nocivo será para el organismo.

La palabra farmacia proviene del vocablo griego farmakon, que en su origen significa hierba de curar y hechizar.

Claro cuesta mucho explicar científicamente las propiedades curativas de los vegetales, mas aún teniendo en cuenta que nuestra sociedad no ha distinguido la diferencia entre este tipo de tratamientos naturistas y el curanderismo o la brujería. Por tal motivo, el tema trae aparejadas tan diversas reacciones. Cabe preguntar ¿en la ciencia existe la última palabra?, ¿podemos negar una realidad?

A lo largo de la historia, la humanidad se ha servido siempre de las propiedades curativas de las plantas. Achaques, dolencias, afecciones y trastornos de todo tipo han sido curadas gracias a sus propiedades medicinales. Pero ocurrió a partir de la Edad Moderna que la medicina alcanzó un intenso desarrollo, logrando aislar algunas de las sustancias activas contenidas en las plantas, consiguiendo posteriormente su elaboración artificial. Fue así que la Fitoterapia (ciencia de curar a través de las plantas) pierde su hegemonía, queda en uso exclusivo de aquellos que confían en sus propiedades, y provoca entonces que la sociedad en general se vuelque al consumo de medicamentos como única posible para combatir todo tipo de dolencias. Así quedan al margen todo tipo de elementos que no estuvieran fabricados a través de complejos químicos artificiales.

Pero tarde o temprano, llegaría el día en que la naturaleza se impondría trayendo su sabiduría. Y así ocurrió. El uso extensivo que le daban a los medicamentos sintéticos demostró que los resultados no eran los que se esperaban, pues comenzaron a aparecer sintomatologías secundarias imprevisibles y nocivas para la salud. No tardó mucho el hombre, necesitado de repuestas y alivio a sus males, en volcarse a las propiedades curativas naturales que ofrecía pacientemente la Madre Naturaleza.

Y aquí acabe otra pregunta ¿acaso Dios no ha esparcido sobre la faz de la tierra todas las riquezas naturales para que el Hombre sabio las ponga a sus servicio?

Dios a creado en la tierra los tres reinos: mineral, vegetal y animal, con el fin de integrar un equilibrio armónico para el desarrollo de la vida en el planeta. Es obligación del hombre mantener ese equilibrio y aprovechar al máximo las propiedades del reino vegetal y mineral.

Por eso cuántas veces nos hemos preguntado: Señor ¿por qué el hombre no te agradece, protegiendo y cuidando todas las maravillas que has puesto a su paso, y las destruye sin piedad?

Pero mas allá de encontrar una respuesta, detengámonos en esta hermosa poesía de Juan Burghi, que dice así:

Muerte de un árbol

Juntando años en paciente espera,

Logró sumar, al fin, un siglo entero

Tenía el cuerpo enorme de un gigante

Y el aire paternal de un buen abuelo.

(no sé por qué creíamos que esa espera

la prolongaba para que lo viéramos...)

por un azar llegamos a su lado,

justo cuando lo estaban abatiendo.

“Señor, Señor, clamamos angustiados:

detén el brazo que destruye un sueño,

que eso es un árbol,

un soñar permanente con el cielo.

Y un árbol como éste es imposible

Reemplazar de nuevo;

Que no es obra de hombres,

Sino tuya y del tiempo...)”

Declinaba la tarde;

No fue escuchado el ruego.

Inexorable, el hacha mantenía

Su latido funesto,

Y el árbol se quejaba a cada golpe,

Y la tarde gemía en cada eco,

Y el sol en el ocaso

Cerró de prisa su ojo por no verlo.

De pronto, oyóse un crujido agrio

Como un desgarramiento,

Y el árbol ya vencido

Cedió como atraído por un vértigo,

Se volcó en un derrumbe estrepitoso,

Y dentro de nosotros cayó muerto...