CURSO DE ASISTENTE GERIÁTRICO

Duración: 6 meses

"Este curso lo capacitará para desempeñarse con la solvencia y la capacidad necesaria para adaptarse a la particularidad y circunstancia de cada paciente"

Ciudados y técnicas para el acompañamiento de ancianos. Diferentes tipos de pacientes y cómo prevenir o rehabilitar enfermedades o problemas de la vejez.

Cada vez es más la cantidad de personas que pasan los 65 años y que debido a problemas psicofísicos, necesitan asistencia en su hogar, para evitar la internación, por ser cara, o para alejar al anciano de su familia. Se crea entonces la necesidad de tener personas capacitadas que cuiden de estos ancianos.

Estas personas que van a asistir ancianos, tienen que tener no solamente nociones de cada enfermedad y de la anatomía humana, sino también ganas de trabajar y amor al prójimo. De ello surge la necesidad del curso.

Este curso capacitara al asistente geriátrico para desempeñarse con la solvencia y la capacidad necesaria para adaptarse a la particularidad y circunstancias de cada paciente.

La vejez es un fenómeno existencial que toca a todos los seres vivos, pero no a todos por igual. Cada ser humano tiene un modo o patrón de envejecimiento particular que depende de la herencia, la forma de cuidarse a lo largo de su vida y de su propensión a envejecer normalmente.

Ya a los 35 o 40 años empiezan los fenómenos del envejecimiento, siendo su primer síntoma la presbicia o envejecimiento del cristalino que obliga a usar anteojos para ver de cerca.

La tercera edad se inicia realmente a los 60 o 65 años y, considerando la creciente expectativa de vida, habría que sumar una nueva categoría, la cuarta edad, asignada a los mayores de 80 años, pero esto por ahora no está definido.

La asistencia de los pacientes ancianos requiere no sólo de voluntad de servicio y amor al prójimo, sino también de capacidad para conocer y adaptarse a la psicología del paciente que nos toque cuidar. Tendrán pacientes normales, con dificultad para moverse, pacientes auto-válidos, pero sicóticos o de mal carácter, y deberemos adaptarnos a la modalidad de cada uno, y también la de su familia, que a veces es más difícil que el paciente.

Veremos en el repaso de los distintos aparatos del anciano el desgaste y las fallas, que sabemos, no son iguales para todos, e incluso, en un mismo paciente, hay diferencias en cuanto al desigual envejecimiento de sus órganos y funciones cerebrales.